Los estilos educativos son la manera de cómo educar a los hijos, y
esta Surge de la presencia, en mayor o menor medida, de dos dimensiones
independientes: del afecto y la supervisión
disciplinar.
Según Maccoby y Martin el afecto
lo definen diferenciando entre el afecto y cariño, el primero lo definen como
el refuerzo en función del tipo de conducta que el niño haga, si es la deseada
por ellos o no, y lo hacen ajustando sus respuestas a sus comportamientos, sus
estados y necesidades. El cariño por el contrario incluye muestras de aprecio
incondicionales, sin relación con los estados o comportamiento de los hijos.
La supervisión disciplinar se
materializa a través de demandas de madurez, de la verificación del
cumplimiento de las normas, aplicación de consecuencia a las conductas, y sobre
todo de la voluntad de enfrentarse a la desobediencia de los hijos.
Los estilos educativos se pueden
clasificar en:
-Autoritario. Combina
altos niveles de exigencia y control a través de una estricta normativa y
corrección continua del comportamiento con un distanciamiento afectivo sin
muestras de apoyo y caracterizado por unas actitudes de frialdad.
-Democrático.
se caracteriza por la presencia de normas, límites y supervisión en igual presencia
que las muestras de afecto, los niveles de comunicación y el interés y
sensibilidad a sus necesidades.
-Permisivo. Prioriza el apoyo afectivo sobre el control y la disciplina, resultando unos
altos niveles de afecto, sin apenas exigencias hacia los hijos.
- Negligente.Es el estilo más nocivo para los hijos y resulta de una confluencia de una
profunda despreocupación afectiva por parte de sus padres, junto a una
deficiencia de normas, límites y supervisión sobre sus comportamientos.
Aunque debemos entender que no
existe un estilo educativo “puro” y continuo, aunque si existe una tendencia
general que identifica en un estilo a cada madre y padre.